Muchas veces el sufrimiento viene porque las personas se “enganchan” con creencias, percepciones, posesiones, preferencias o estados mentales.
El pelearse con la realidad de las cosas (por ejemplo, ser neurodivergente, no ser joven, vivir el cambio climático que sufre el planeta o haber perdido a un/a ser querida/o), y “engancharse” con cómo “deberían” de haber sido, incrementa el malestar y añade sufrimiento.
Para aliviar el sufrimiento que pueden provocar cosas que para una persona no es posible cambiar y sobre las que no tiene el control, es necesario reconocer y aceptar la realidad tal cual es.
Es una habilidad que para poder desarrollar se requiere mucha práctica. A continuación te comparto algunas afirmaciones y ejercicios que pueden contribuir a que desarrolles la habilidad de aceptar radicalmente las cosas que no puedes cambiar.
